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ALFREDO: Me parece convincente ahora lo que dices, con sus limitantes aún, porque somos humanos, sin embargo continuemos y veamos si podemos resolver todas nuestras dudas. Planteas algo en el amor que me ha llamado la atención, que se da sólo entre amadoamantes y que el amor no se puede dar por parte de sólo el amante, porque como dice la palabra, el amante ama y el amado recibe sólo lo que el amante le da sin tener que corresponderle. Tú planteas que el amor debe ser por dos semejantes, dos personas que sean amadoamantes, que den y reciban los modos del amor. Por ese lado no discutiré porque es algo con lo que concuerdo contigo, pero, si existiera una ruptura… el amante, es decir, la persona que busca y habría que ver si sólo uno de los dos es el que busca o desea volver, lo piensa y anhela o lo rechaza y evita ¿sigue amando? ¿Existe el amor por una parte? Porque según lo que dices con tus ideas no amaría sino que estaría obsesionado.
ELIOSE: Creo que quedará ahora más claro ese punto dentro de lo que yo logro notar en el amor. La relación que nos lleva a crear el amor se da por medio de correspondencia amadoamante, porque en la relación el amante será esclavo del amado y el amado será sólo dueño y titiritero del que lo ama porque no necesita forzosamente el amado amar al amante, por la condición en la que se encuentra, en la que lo nombramos, porque el amado sólo recibe el amor y el amante sólo lo da. Para esa perfecta condición donde ambos den y reciban les hemos puesto el nombre de amadoamantes. En caso de que la relación se terminara los amadoamantes dejan de serlo y se convierten en otra cosa, ya sea en amados o amantes o un juego constante de esto: ser amado, amante, pero ya no los dos, pues han decidido terminar con el acuerdo, podrían seguir siendo amadoamantes si retoman esa relación terminada habiendo superado lo que los separó, ya que lo que les da la propiedad de amadoamantes es la relación que acuerdan establecer y alimentar. Cuando la relación muere, el amor como relación muere, pero perdura el sentimiento, perdura la afección que se tiene hacia lo que el otro nos dio, es lo que ahora se ama, se ama al fantasma de la relación, esa parte del ente amor, y se ama también a la persona que nos dio apertura al amor por el sólo hecho de haberlo amado, pero al no ser correspondido se convierte en simple aferramiento que no necesariamente pierde la oportunidad de ser retomado o de empezar de nuevo, porque esa parte que les queda puede volver a surgir de las cenizas que la separación dejó. Podemos tener siempre problemas con la palabra amor por las diferentes acepciones que tiene esta palabra, pues no sólo amamos a la pareja amamos a nuestra familia, a nuestros amigos y existen quienes afirman amar a los animales y a las cosas, este sentimiento no lo pondremos en duda porque no somos la persona que ama y este sentimiento es tan grande que podemos amar cada uno de nosotros de distintos modos, el problema está en tratar de dejar claro lo que creemos Alfredo, que el amor es una correspondencia y al menos por ese lado no podemos decir que amamos a las cosas, sino que tenemos un fuerte sentimiento frente a ellas y ese se llama Aferramiento, pues no nos corresponde, nos produce placer, pero es lo único que puede hacer y esto puede llevarnos a la obsesión o adicción en algunos casos por la necesidad de tener eso que nos place. El amor hacia las cosas es el pseudo amor por su propiedad meramente material y lo mismo sucede cuando fingimos o usamos a las personas como medios y no como debería ser, experimentar el fin del amor en tanto ellos mismo y lo y quienes son.
Cuando sólo amamos, es decir, somos amantes estamos experimentando el amor en potencia, pues no teniendo la oportunidad de ser correspondido se suspende el proceso de progreso y se atrofia en distintos niveles que el amante experimenta, a este amor le ha llamado la tradición como platónico también.
ALFREDO: A pesar de ser un poco enmarañada la explicación creo poder seguirla pero debido a los planteamientos que me presentas se me ocurren cada vez más y más preguntas y posibles respuestas pero quiero escucharte así que seguiré preguntando. En caso de ser un amado y un amante, ¿el amado podría aprovechar la situación y manipular al otro para hacerle creer que está creando el amor?
ELIOSE: Pienso que sí, podría hacerle creer que están creando el amor, en ese caso el amante sería feliz bajo esa mentira pero como dice el viejo Aristóteles en el caso de la amistad, cuando esa relación es llevada bajo otro interés que no sea el de la amistad misma se está llevando una falsa amistad y una vez saciado el deseo del fin por el cual se ha tomado al otro la estabilidad que se logra tener se pierde por parte del amado pues el otro le ha dado lo que deseaba y una vez satisfecho lo dejará por más que intente conservarlo y llegará al hastío hasta abandonarlo. En el caso del amor sucede lo mismo, el amante sólo se obsesiona y se vuelve esclavo de los deseos de quien ama y el otro al caer en la mentira no sólo se daña a sí mismo cometiendo una injusticia sino que daña al otro haciéndole creer algo que no existe y retomo lo apenas dicho el amado al no encontrar más en la saciedad en el amante busca a otro que pueda hacerlo. Este caso común daña al amado sin darse cuenta de lo que hace, pues mancha su Ser con la mentira y las malas acciones y llegando el momento oportuno de abrir los ojos le causa pesar y penar por haber sido así y para los que logran abrir los ojos sea del modo que sea es el dolor más grande ya que no existe cura, se ha dañado al otro y no se puede solucionar y se ha dañado por el hecho de evitarse la oportunidad de experimentar algo bello, por lo tanto la culpa es un doble dolor, por hacerle mal al otro y hacérselo a sí mismo.
El amante, en su caso, cree haber actuado mal al no haber mantenido al que amaba en sus brazos, por no haberlo satisfecho y eso es lo único que el amante puede hacer, satisfacer. Estas relaciones llevadas por el pseudoamor logran un alcance maravilloso a punto de volverse la persona en un libertino que se daña sólo a sí mismo, pues desprecia su cuerpo y sólo se deja llevar por el placer desmesurado que creo no es conveniente y menos en nuestros tiempos de enfermedades incurables, de no ser esto el hombre a pesar de sus vicios y placeres no continuaría viviendo, para ello se ha creado el suicidio, para aquellos que no encontrando un fin o un camino en sus vidas la vida se le vuelve algo superfluo y sin sentido. También el pseudoamor ha logrado desilusionar a los amantes al punto de empezar a hablar mal del amor, como si él los hubiera lastimado, como si él les hubiera roto el corazón y robado la esperanza de crearlo, comúnmente culpamos a los otros por el daño de nuestros propios actos por el orgullo de aceptar que nos hemos equivocado.
Bajo nuestro supuesto, Alfredo, no pueden ser una relación de amado-amante, debe ser una relación amadoamantes que correspondan en lo que los une, en esas partes que hacen que el amor florezca.
ALFREDO: Me agrada esa idea, nunca había pensado en la necesidad de aclarar tantas cosas acerca del amor.
Tomas insistencia en las palabras “relación”, “pareja” y cosas que se les parezcan, noto insistencia en mencionarlas constantemente y enfatizarlas pero dime, ¿es necesario estar en una relación para llegar al amor? ¿Es necesario formalizar?
ELIOSE: Sin duda es necesaria la relación porque de otro modo no podríamos establecer ningún contacto con cualquier humano, en el caso del amor es una relación de partes, como he dicho porque de no relacionarse sería como estar solos en un cuarto sin pensar ya que saber y saber del otro, amarlo debemos establecer relación con él, cualquier tipo de relación social. Ahora, la formalización de la relación de pareja resulta ser un auxilio de lo que pretender crear porque de no decirse nada y creer que todo puede marchar bien bajo sólo supuestos nos lleva a un doloroso relativismo, en efecto, cualquier relación con el otro es una convención, convenimos ser amigos bajo supuestos y construcciones que cada cual que se involucra determina y esto es sólo para asegurar la protección de la relación pues a nadie le gusta que un ajeno tome lo que es suyo, en este caso la relación. Esto no quiere decir que bajo supuestos no podamos vivir, digo que no por sólo supuestos, necesitamos una base, un piso por el cual podamos caminar con un poco de seguridad para poder movernos y actuar, además por nuestra condición humana y por no ser el otro no podemos saberlo todo de ese a tal grado que desconocemos tanto como lo que creemos saber. Respecto a la amistad no se puede convenirse no relacionarse con los demás porque es atentar contra la libertad del otro, sin embargo en el amor se debe evitar llevarse relaciones que sean similares a la de la pareja porque el amarse como pareja implica niveles más altos de intimidad y la creación del ente de naturaleza trascendente que es el amor.
Formalizar, es decir, crear un acuerdo es evitar penas que eviten el crecimiento del amor, que es a lo que ambos aspiran, formalizar es crear un camino viable para que el amor ande y supere los problemas y contingencias a los que debe enfrentarse, por ello cuando muchas personas que no establecen nada no pueden pedir fidelidad, constancia y aprecio si esos no están pidiéndolo, porque el formalizar es tratar de asegurar que nuestro amadoamante está como eso sólo con nosotros.
ALFREDO: Entiendo ahora varias cosas, por ejemplo he llevado relaciones si nombrarlas y todo termina mal, creo que lo que dices es muy cierto para llegar al amor, es un artificio que nos lleva a vivir el amor, como si los dos nos uniéramos en algo fantástico que nos empapa de emociones y que de no existir esa formalización cualquiera podría llegar ofreciéndola y destruir lo que tratamos de construir.
Hay, se me ocurrió otra cosa: hay un común problema que noto en el amor que es la infidelidad. Soy de la idea de que quien en verdad ama no puede ser infiel porque sacia todo lo que desea en el otro, sin embargo vemos a personas que logran afirmar amar y ser infieles ¿Cómo es posible esto?
ELIOSE: Deberíamos, aunque suene tonto, preguntar qué se entiende por ser infiel primero.
ALFREDO: Mmm… todos lo suponemos, aunque no entiendo o nunca entendí por qué. Creo que también por ello no nos lo hemos preguntado, porque el hombre no acostumbra preguntar lo que supone, lo da por hecho. Digo que el ser infiel es hacer las cosas que hemos acordado con el amadoamante con un ajeno.
ELIOSE: ¿En qué aspecto?
ALFREDO: Me refiero al sexual, porque el cuerpo no es algo que compartamos con cualquiera y de cualquier modo, hasta sólo en el libertinaje, creo, se accede a ello por algo que sólo nosotros sabemos y las relaciones de pareja llevan también esa parte sexual y se reservan para nuestro novio porque hayamos la satisfacción sexual y sentimental juntas y no dispersas, creo que una gran emoción es la que sentimos al ver que el otro se desnuda sólo para nosotros porque lo hace antes que a los demás a pesar de existir personas más bellas porque en las vías del placer por placer, que dura poco, no encontramos el sentimiento sólo para uno, la persona que amamos.
ELIOSE: Pero si en caso de que los que se aman jamás experimentaran el placer sexual por alguna razón y uno de ellos lo desea y el otro no se siente aún listo le dijera a su pareja que puede disfrutar del sexo con otro ¿Crees que sería infiel?
ALFREDO: De ser ese caso parece que no pero creo que a la vez se rasgaría la relación porque otro entra en ella porque no se corresponden en características similares y creo que ese otro al final se marcharía porque incluso aunque no sea primordial el contacto sexual es importante.
ELIOSE: ¿Por qué es importante?
ALFREDO: Es cosa de observar, el hombre se enamora de alguien por la vista primero, por lo que le atrae por fuera del otro, de ese modo busca conocerlo y ver si su forma de ser le es agradable a lo que él desea, es cosa primero de sentidos porque creo que de ese modo podemos saber que los demás existen. De ese modo podemos ver como al menos lo físico es importante, pero no sé cómo explicar por qué es indispensable el sexo pero lo es, ese deseo se da en todas las parejas, desde el beso, las caricias, el deseo de unirse con el otro de manera física también de conocer cada una de sus partes, es cuestión de corresponder a lo que el cuerpo desea y tiende por su condición natural y guiarlo por la razón, eso creo. Pero en las relaciones el deseo sexual es indispensable, es una de las cosas que los une, creo. Pero creo que depende de varios factores esto, en primer lugar de que los dos ya hayan experimentado las relaciones sexuales, porque una cosa es tender a algo y reprimirlo y otra tender y hacerlo. Si evidentemente las han probado serán en cierta manera necesarias pues el hombre cuando prueba algo que le gusta , parece ser que lo busca y desea experimentarlo cuantas veces le sea posible por el hecho de proporcionarle placer. No sé si cada persona tenga distintos niveles de deseo y saciedad o si se deba a la mesura, quizá una combinación de ambas. Por esa cuestión que he mencionado creo que si no han experimentado el sexo no les será necesario sino hasta el momento de hacerlo, podrían vivir incluso sin él, pero creo que una vez sintiéndose listos lo anhelarán hasta llevar al deseo a su muerte, su consumación. Por ello lo que he dicho sucede a mi observar y es algo importante en la relación ya que es un contacto físico de intimidad. A veces parece que enamorado el deseo sexual se siente de distinto modo, como si se postergara el momento y nos llenara de felicidad, que con el placer por placer sólo dura un efímero instante. Veo otra cuestión que si uno de ellos ya ha llevado a cabo un coito y el otro no puede resultar difícil la abstinencia y puede ser un factor de riesgo para la fidelidad pues si le gana ese deseo la relación se vería afectada. Por ello remito a lo que he dicho anteriormente: “hay que ponernos a prueba para identificar si en verdad aceptamos como es la persona que amamos” y habiéndolo enfrentado podemos llegar a lo que queremos que es algo maravilloso.
ELIOSE: Entonces ¿Con eso me dices que el deseo sexual es necesario si ambos lo desean y que es una manera de expresar lo que sienten y es además algo así como demostrar lo que somos?
ALFREDO: Sí.
ELIOSE: ¿Es acaso que depende sólo si ellos lo desean?
ALFREDO: No podrías acertar de mejor manera lo que te he dicho.
ELIOSE: Entonces ¿Crees que es necesario complacer al otro en todo?
ALFREDO: No, sólo en aquello que esté a nuestro alcance y siempre y cuando no lleguemos a convertirnos en esclavos del otro, como una fuente de la que brotan sus deseos y ellos beben.
ELIOSE: ¿Y si no está a nuestro alcance?
ALFREDO: Buscar el modo de que el otro logre saciarse con lo que podamos proporcionarle sin lo que he dicho, ponerse cadenas o buscar el modo de que su necesidad cese.
ELIOSE: Si es así, crees que si tú yo fuéramos novios y yo te dijera que nunca he tenido un coito, por poner el caso más extremo y que a pesar de que te amo y deseo no quiero tenerlo aún, por miedo, inexperiencia o cualquier cosa por la que decida no tenerlas ni contigo ni con nadie pero tú quieres y te hundes en la lava de tus deseos sin poder deshacerte y por amor te propusiera lo siguiente: que pudieras estar con alguien más de ese modo del cual no accedo ¿Crees que sería algo aceptable? ¿Lo harías si yo lo acordara contigo? Considera que no será engaño pues no lo haces a mis espaldas sino a la luz de mis ojos ¿Lo harías?
ALFREDO: ¡Por dios! ¿Quién pensaría en eso?
ELIOSE: Imagina que yo lo considero y que aún haciéndolo no sintiera que me has hecho algún mal y no dejara de amarte y que el sentimiento y la relación no se viera afectada por nada del mundo, como si jamás lo hubieras hecho, lejos de culpa pues no me has mentido ni fallado, lo hemos acordado, tú, sin sentir nada, ni un cambio en lo que sientes por mí. ¿Es posible?
ALFREDO: No, ¡Inaudito!
ELIOSE: ¿Por qué?
ALFREDO: ¿A caso estás loco?
ELIOSE: La condición de mis facultades mentales tal vez no importen en este momento, sólo dime si esto estaría bien o mal pero fundamenta con lo que tú creas que es pertinente decir.
ALFREDO: Es que ese planteamiento me parece absurdo.
ELIOSE: ¿Tan absurdo que no puedes responderlo? No te quedes callado y no eludas mi pregunta, que por rara, la gente se impresiona y apela de manera falaz y cuadrada porque se le ha velado algo que jamás había visto, por absurdo que sea. ¡Fundamenta amigo mío, dame motivos, dame razones!
ALFREDO: ¡Jum! No, nunca me había propuesto semejante problema… Muy bien ¡Dios! ¡Eres tan extraño! Creo que no es aceptable por lo siguiente: se daña la relación porque el que buscará a otro en caso de ser uno sólo anhelará más al que le corresponda de mejor manera y disposición cayendo así el que busca en un distanciamiento, el que cede sentirá sólo celo y distancia.
ELIOSE: Recuerda lo que te he dicho antes sobre no sentir algo negativo.
ALFREDO: El que busca en el otro lo abandonará al no encontrar en quien ama lo que desea.
ELIOSE: ¿Y si buscara a varios, a uno diferente en cada ocasión para no caer en eso?
ALFREDO: Creo que sería un enfermo y no le serviría de nada una relación estable, pues como has dicho, para eso existe la soltería.
ELIOSE: Suena maravilloso, pero tomas eso que dices como si el que busca lo hiciera por el placer por placer, quizá sí pero si continua con la persona, la de su pareja a pesar del sexo ¿no sería que lo hace por amarla? Y que si busca a otro ¿lo hace por el deseo?
ALFREDO: Pero ¿acaso podemos separar el cuerpo de quienes somos?
ELIOSE: Yo creo que no, que el hombre lo es por estas dos cuestiones, pero aquí el hombre no está separando el cuerpo de quien es, fíjate, los tiene en sí mismo pero en el modo de actuar se dispersan ¿A esto te referías?
ALFREDO: Has aclarado mi pregunta.
ELIOSE: El problema está, ahora, en que si podemos separarlos en el modo de llevar una relación, en especifico en el deseo sexual, pero debemos ver de dónde viene el deseo sexual y si sólo pertenece al cuerpo o al intelecto y si es de este segundo que está en el cuerpo ver si podemos separarlos.
ALFREDO: ¿Qué dijiste?
ALIOSE: Que el problema está, en buscar si podemos separarlos cuando llevamos una relación, en especifico en el deseo sexual, que debemos ver de dónde viene el deseo sexual y si sólo pertenece al cuerpo o al intelecto y si es de este segundo que está en el cuerpo ver si podemos separarlos.
ALFREDO: ¿Te burlas de mí?
ELIOSE: Sí.
ALFREDO: Qué mal plan, es que ya estás diciendo que el intelecto está en el cuerpo, por lo tanto son lo mismo, se reduce entonces a eso el intelecto y el ser está en el intelecto y por lo tanto todo es lo mismo.
ELIOSE: ¿por qué esto es así?
ALFREDO: Lo acabas de decir.
ELIOSE: No, lo acabas de decir tú, yo lo dije antes que tú, pero ahora te gané la pregunta.
ALFREDO: Otra pregunta absurda.
ELIOSE: Mira creo que eso de separar el intelecto y lo físico es algo difícil de plantear y sostener y de igual modo de negar, no podemos afirmar sobre ello porque aun estando en el cerebro la razón o lo que mueve al cuerpo, parece algo misterioso el cerebro, pues no podemos ver, o por lo menos no aún el conocimiento dentro de él o no podemos ver en nuestro ADN lo que sabemos, parece que ahí albergan las cosas que son físicas, pero esas del intelecto parecen no estar así sino parecería obvio que el conocimiento se transmitiría de generación en generación y podríamos saber cosas que no nos han enseñado con simplemente acudir al recuerdo, creo que eso no es de ese modo y si lo es, podrían educarnos, pues nada hay más horrible para el orgullo de la humanidad que afirmar con lo que no es en realidad y eso si podemos llegar al conocimiento infalible. De este modo digo que a pesar de que parece que el intelecto se alberga en el cerebro o en algún otro lugar parece que es algo más que materia, pues inmaterial no ocupa espacio pero se puede demostrar por medio de los sentidos. Yo no sé cómo las ciencias podrían explicarlo y no sé si nos convenza del todo pero dejemos de pensar de esa manera que el hombre es un agregado de cosas que juntas lo crean, que funcionando como debieran o no a todo su potencial lo hacen y todos aquellos que al menos emociones, deseo y un poco de razón alcancen son humanos, sin importar que no puedan hablar, oír, ver o pensar de manera abstracta, la sola figura parece nos remite al humano, su piel, su cerebro lo que y quien es en totalidad, mientras su cerebro trabaje y su corazón lata de manera natural parece podremos hablar de humano. Así que dejemos de jugar que lo que has sentido ahora es lo que yo sentí al sólo decirme loco, fundamentemos amigo, sé que puedes, no tengas miedo de derrocar tus bases ideológicas o de enfrentarlas a lo desconocido, verás que esto es bueno, bello y te acercará al conocimiento más importante: el de uno mismo.
ALFREDO: Siéntete afortunado, soy paciente y mucho, de otro modo ya te hubiera imprimido mi puño en tu rostro…ja,ja,ja,ja… me surgen nuevas preguntas con eso del hombre pero dejémoslas para otro diálogo.
ELIOSE: Mejor premio no merezco. Dejémonos de comunicación forzada e irónica y pongámonos serios: volvamos a lo que planteábamos.
ALFREDO: Insisto, no puede darse aquello que dices. Ya te dije el por qué.
ELIOSE: No me convences.
ALFREDO: Ahora ¿por qué?
ELIOSE: Porque no resuelves mucho del problema, si en verdad no sintiera algo negativo creo que no existiría ningún problema, sin embargo creo que la razón es otra: que el llevar una relación es pretender estar sólo con uno a través del tiempo que podamos, no digo la eternidad porque dicha condición es una quimera para el humano. Es llevar algo como lo que te he planteado desvirtualizar la relación, podría ser que el otro lo haga por amor y deseo de ver saciado en todo lo posible al otro, pero la cuestión es que se rasga el amor al romper una de las correspondencias que les mantienen juntos, por eso creo que el deseo sensual en sus distintos modos es un factor que se da en todas la relaciones. Se me haría casi imposible que dos amadoamantes soportaran en continencia un beso, de tener oportunidad de rozar sus labios y no hacerlo, de ceder al sublime deseo de acercar sus labios y fundirse en el abrazo de las emociones. Somos también cuerpo y este responde a sus necesidades, debemos guiarlo, inevitable es que no aflore esto en los que se aman y desean tenerse en cuerpo también como si ellos mismo se vieran físicamente en el otro, como si quisieran abrazarse y perderse hasta dejar de ser dos. Es cuestión de tiempo que las cosas se den, como se dan en el amor, no importa el orden ni el tiempo, importa sentirlos, vivir el sentimiento. Llegará en todos el momento de saciarse corporalmente y sí es con amor al otro lo hace por amor a uno mismo, recibiéndose con regocijo por medio del otro, no siendo un medio sino un fin donde se plazca al otro porque se place a uno mismo.
Yo no acepto la proposición que te he dicho, sobre buscar a otro, no lo haría por lo antes mencionado porque el amor te ciega de ese modo ante los demás o les rompe el encanto o disminuye la atracción. Se respeta al otro, se glorifica al otro por eso, se busca sólo a uno por ello, por vernos en el otro, porque el otro al saciarlo nos sacia y es por nuestro bien, porque se desea lo mejor para el que se ama, porque se desea los mismo para uno mismo. Por ello el estar con otro es como engañarse a sí mismo y buscar en otro lo que en nosotros mismos podríamos encontrar.
Podríamos ver a un desconocido en la calle y sentir atracción por él, pero es atracción, nuestros sentidos responden a la contemplación de la belleza, que es algo inevitable, es algo natural, tender a la belleza por el encanto que nos proporciona, pero no hay problema alguno en ello, pues no vemos en ese bello algo que es sublime, el sentimiento que tenemos por el otro y muchos no se dan cuenta de ello sino hasta cometer errores de los cuales podrían arrepentirse.
Sobre la infidelidad cabe decir esto: creo que se da en acto de poner en el lugar del amadoamante a otro, ya sea de manera física o sentimental, esto cuando se es amadoamante, bajo la relación, pues después de la relación no hay acuerdo alguno que los una, sólo el sentimiento pero no la obligación autoimpuesta de corresponderle. Podríamos pensar con deseo en alguien pero eso es sólo pensar, como en un artista y no se es infiel, se es al actuar o mezclar el sentimiento y posibilidades de llevarlo a cabo.
Agregando lo anterior a mi absurdo planteamiento creo que el buscar al otro y hacerlo podría ofrecerse a imaginarse estar con el otro, usar al buscado ocasionalmente como medio para ver al amadoamante que sería desvirtualizar el amor. Esto es un mal terrible pues se hace daño al tercero, se le es infiel al amadoamante (porque al final de cuentas aun con consentimiento sería infidelidad sólo si se ve a la pareja en el otro) y se guía a uno mismo bajo el engaño y la ilusión correspondiendo sólo a lo sensual, haciendo lo que no nos gustaría que nos hicieran, ya lo hemos dicho mil veces, por verse a uno mismo en el otro. Por ello hay que ser cuidadosos con el amor, porque a la vez de ser poderoso es débil. Es fuerte por unir a dos completos desconocidos, los hace uno, los hace verse mutuamente en el otro, en sí mismos, pero débil porque cualquier inconstancia podría destruirlo, rasgarlo o deformarlo a punto de que los que han fracasado en una circunstancia generalizan, lo odian y lo evitan por miedo. El amor es para los valientes, para los que se buscan y desean encontrarse para a la vez mostrarse al mundo y sembrar el amor en los demás para hacerlo florecer hacia la trascendencia.
ALFREDO: ¡Oh! Después de todo no era absurdo ¡Diste en el centro de la diana!
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C O N T I N U A R Á
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