24 oct 2011

La Rueda

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<<[…] Kalós Sacerdote del templo de Helios fue quien recibió de los dioses el Circulo y su secreto, escribió en papiro entonces él la condena, de la cual rescatamos sólo este fragmento:

“[…]han dicho que poseso como las pitonisas […] circulo es la correspondencia del movimiento sutil del <sol> , la luna y los demás planetas que se mueve(n) girando sobre sí mismos y s(ob)re su figura regresando siempre al <punto> del que parten, es pues, el circulo la abstracción del movimiento infinito del cos(mos)[…]”

El orden se había entendido de ese modo, las construcciones de los Hipákitas se hacían en forma de cono, pues era el deseo de los mortales proyectado, andar por los círculos del universo en espiral hasta el último circulo que se refería al bien, la idea del Sol, donde estaba el templo de Helios.

Kalós, nos dice una tragedia sobre él que inventó el sistema matemático de los Hipákitas y así mismo creó la rueda que otorgó al pueblo como regalo a los ciudadanos que a su vez lo nombraron rey de Hipakitoos. Se crearon a partir de la rueda móviles que imitaban el paso del Sol por la bóveda celeste, el movimiento sutil.

El conocimiento de la rueda se reservó a los Hipákitas, pero su hermano Hën que le envidiaba, nos dice la tragedia de Pikúht […] que Hën sacó el código sagrado de la formación de la rueda y se lo mostro a los Hiki, pueblo enemigo. Kalós desarrolló una guerra la cual venció y exiliaron a los Hiki de sus tierras, pero la peste se apoderó del cuerpo del rey, Hën arrepentido se arrodilló ante su hermano y él le respondió con su sabiduría perdonándolo y heredándole los planos de la rueda y los pergaminos sobre el circulo y su secreto o eso nos dice el fragmento […] (“Hist)oria de la moral en Hipakitoos” […]>>

-Eso logré traducir doctor…

 

 

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7 oct 2011

El esclavo del polen cósmico de las ubres de la vía láctea

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Yo soy el hombre libre

atado a mis propias cadenas,

conmemoro a cada año una condena:

tu desistir.

 

Bajo otra luz me encuentro1

y es difícil arriesgarse,

cambiar de color,

modificar el contraste,

                             sumergirse en la oscuridad

                             de nadar en otros amantes.

 

Soy esclavo de mis imposiciones,

soy el dueño de que no te enamores

                             de mi imperfección,

oh, ¡dulces flores!

encierren mis ojos de aromas y polen

hagan nacer de mi un nuevo hombre.

 

No tengo miedo de morir,

no tengo miedo de cambiar,

pero desmayo si no te puedo besar…

 

ordeño tus neuronas de mi recuerdo

a la vez que vacías de mi lo que siento,

pronto llegará la distancia

y será hora de volver a navegar…

 

No tengo miedo de volver a amar,

no tengo miedo de las cadenas ahuyentar

si vuelves un día, el encanto morirá.

 

Serpentinas de alto riesgo,

son los brazos del anhelo,

si con las lágrimas las debilito

pronto seré un chico nuevo.

 

No tengo miedo de morir,

No tengo miedo de volver a amar,

Sólo espero las cadenas me puedas encerar…

 

Por el recuerdo que Á. Cano me dejó… ya hace un año…

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